Siem Reap, Camboya

Duración: 3 días, 3 noches.
Tipo de viaje: En pareja, luna de miel.
Transporte: Avión y Tuktuk.

Salimos del aeropuerto de Siem Reap y sentimos que los casi 40º de temperatura nos derriten la frente. El terminal está lleno de turistas y de taxistas con cartelitos con el nombre de los turistas que van a recoger. Es como un juego, encuentra tu nombre antes de que te derritas.  Por suerte no nos tardó mucho hacerlo, nuestro mayordomo del hotel estaba esperándonos con una sonrisa inmensa y con dos ramos de flores. Wellcome to Cambodia! Luego nos guío hacia el carro que nos llevaría a la ciudad, un Mercedes Benz de los años 80, precioso e impecable. ¡Que alegría llegar a una nueva ciudad y que te reciban así! El tramo hacia el hotel duró aproximadamente 20 minutos y una vez que llegamos, ahí estaban las chicas de la recepción con una toallita húmeda helada y un jugo de frutas fresquito. Nuestra aventura en Camboya empezaba de la mejor manera y todavía no habíamos visto nada.

Una visita al complejo de templos de Angkor Wat en Siem Reap, Camboya, es una parada obligatoria en cualquier viaje al sudeste asiático. Este destino no lo teníamos planeado desde el inicio de la luna de miel,  pero como nos ”sobraron” unos días en nuestro itinerario y el pasaje desde Kuala Lumpur en Air Asia estaba barato, decidimos incluirlo. Basta con 3 días para conocer esta hermosa ciudadela de antiguos templos, que hoy se unen con la naturaleza.

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Lo primero que debes hacer al llegar como turista a Camboya es sacar la Visa on Arrival, para la cual necesitas llevar dos fotos tamaños carnet y pagar 30 dólares en efectivo. Básicamente, es una forma mas de sacarle plata a los turistas, lo cual no nos parece mal teniendo en cuenta que el turismo es una de las principales fuentes de ingreso del país. El único requisito es que tu pasaporte no debe caducar en los próximos 6 meses.

Angkor fue la capital del imperio Khmer entre los siglos IX y XV, que en su apogeo llegó a tener casi medio millon de habitantes, mientras que la población de Londres solo llegaba a las 50,000 personas. Para visitar la ciudadela, se debe comprar un pase en las boleterías ubicadas a la entrada del complejo. Existen varias alternativas:
1 día  – US$ 20.00
3 días – US$ 40.00 (válido por 1 semana)
7 días – US$ 60.00 (válido por 1 mes)

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Nosotros compramos el pase de tres días, es lo justo y necesario. Existen tradicionalmente dos circuitos para visitar los templos, el small circuit y el big circuit, cada uno se hace en un día y pasa por diferentes ruinas y templos .

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Recomendamos hacer los recorridos en tuk tuk (una moto a la que le agregan un carrito a la parte trasera donde van los pasajeros) y no en auto ya que de esta manera vives más los templos. Si bien el auto tiene aire acondicionado y puede ser más cómodo, el tuk tuk nos pareció mucho más encantador y exótico. Los mas deportistas también pueden hacer el circuito corto en bicicleta, pero hay que tener en cuenta que solo para llegar desde la zona de los hoteles a los templos se puede tardar hasta media hora pedaleando.

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En el Tuk Tuk

Luego de ubicarnos en nuestra habitación, nos pusimos ropa de baño y fuimos a la piscina donde conocimos a otros turistas españoles y pasamos un buen rato conversando. En la noche nos dirigimos hacia el centro de la ciudad para tomar y comer algo. Después de haber estado en Malasia, donde las cervezas eran carísimas, estábamos en la gloria cuando nos sentamos en una restaurante en Pub Street y nos enteramos que el vaso de cerveza Angkor  costaba US$0.5! Vengan las chelas! Terminamos en la misma mesa con dos viajeros franceses, compartiendo historias de la ruta. Me encantan esos momentos mágicos en los que uno termina compartiendo unas cervezas con completos extraños unidos por la pasión por el viajerismo!

El hotel organizó que un tuk tuk nos recogiera al día siguiente para ir a conocer los templos. Nuestro guía y chofer fue Kong Mengrum, un grande, creo que no sabía de la existencia de la palabra no. Nos trató como si fuéramos sus hijos, siempre orgulloso de su país y su cultura y con una alegría inigualable. El paseo de un día en tuk tuk por los templos costaba US$ 10, lo cual es obviamente un precio demasiado bajo para todo un día de trabajo, por lo que recomendamos dar buenas propinas.

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Para el segundo día decidimos levantarnos temprano y ver el amanecer en Angkor Wat, el templo principal. Cuando te dicen que debes salir del hotel a las 4:00 de la mañana, te preguntas que tan especial puede ser como para que valga la pena levantarse a esa hora. Bueno, podemos decirles que vale la pena 100%. Ver este gran templo, reflejado en el lago, con el cielo de mil colores, no tiene precio. Además tuvimos suerte ya que nos tocó una mañana despejada. No olvides llevar un pequeño desayuno ya que luego del amanecer empieza a sonar la panza.  En nuestro caso, el hotel nos dio unas canastillas con sanguchitos y frutas. Por favor no olviden llevarse toda la basura, para mantener limpios los templos.

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Amanecer en Angkor Wat

Para el última día ya habíamos tenido suficiente de templos y ruinas, así que nos fuimos a las afueras de Siem Reap, específicamente a Chong Kneas, un pueblo flotante en el lago Tonlé Sap, a 11 Km. del centro del pueblo. Alquilamos bicicletas por US$ 2 cada una y pedaleamos por pueblitos y arrozales. Al llegar al puerto desde donde salían los barcos turísticos al pueblo flotante, nos dimos cuenta que era un tourist trap y que no valía la pena pagar los casi US$30 que cobraban para hacer el tour. Así que nos tomamos unas cervezas para refrescarnos y conocimos a una pareja de españoles que estaban en la misma situación que nosotros con quienes nos quedamos conversando. Ellos habían venido también en bicicleta así que emprendimos juntos el camino de regreso.

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En plena ruta hacia Chong Kneas

Una cerveza no fue suficiente para aplacar la sed, por lo que en el camino paramos en un restaurante local con vista a los arrozales donde nos echamos en las hamacas, tomamos más cerveza y disfrutamos del hermoso paisaje con nuevos amigos. Así fueron pasando las horas, almorzamos en el mismo lugar y luego echamos una de las mejores siestas de nuestras vidas. Todo había valido la pena!

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Restaurante con vista a los arrozales

Al momento de regresar nos dimos cuenta que la llanta de una bici estaba baja 😦 Por suerte fue fácil encontrar donde inflarla pero fue en vano,  a los 2 minutos se volvió a desinflar. No nos quedó más remedio que tirar dedo y  esperar a que pase una pick up que nos pueda llevar con bicicletas incluidas, de regreso a Siem Reap. Para nuestra buena fortuna, pasó un camioncito que se apiadó de nosotros  y nos dio un aventón al pueblo. Cuando bajamos, no nos quería cobrar nada! Cada vez estábamos mas sorprendidos de la bondad de los camboyanos.

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Llanta baja.

Restaurantes:

Genevieve’s: Caímos en este hermoso restaurante por las buenas críticas que encontramos en trip advisor y no nos defraudó. El local es pequeño y muy acogedor, encuentras platos occidentales y camboyanos todos de muy buena calidad y a un precio muy cómodo. La persona que te atiende y recomienda es el mismo dueño junto con dos jóvenes Camboyanos. Lo más lindo fue que casi al final de la cena, uno de los mozos nos deleitó con 2 canciones cantadas a capela (una en ingles y otra en camboyano) mientras disfrutábamos de un rico vino. Aparte de tener un lindo ambiente, rica comida y música en vivo, Genevive’s ayuda mensualmente a una comunidad local con el 10% de sus ganancias. (Dirección: Sok San St.)

Haven: Lamentablemente no pudimos ir ya que no teníamos reserva y estaba full. El restaurante da trabajo a jóvenes camboyanos e incluso vienen voluntarios de otros países a enseñarles distintos idiomas. La carta se veía deliciosa y a precios razonables así que hagan sus reservas anticipadamente y nos cuentan como les fue. Nosotros, tendremos que regresar a Siem Reap para probarlo. (Dirección: Sok San St.)

Hotel:

Diamond D’Angkor: 10/10. Además de todos los mimos que les contamos al inicio del post,  la habitación no tenía nada que envidiarle a la de un hotel 5 estrellas. Por si fuera poco, nos dieron un celular para en caso necesitemos cualquier cosa los llamemos en cualquier momento. Felizmente nunca fue necesario utilizarlo. El personal del hotel fue muy amable en todo momento e incluso nos ayudó a conseguir el chofer que nos llevaría a conocer los templos. El desayuno, que estaba incluido era muy variado, había fruta, jugos, panqueques, huevos etc. Para el día que vas a ver el amanecer a los templos, te preparan una lonchera de desayuno.

Ayuda Social:

Recomendamos ayudar a alguna institución en Camboya que haga algo por mejorar la vida de los camboyanos, quienes han sufrido un terrible pasado, el cual todavía se percibe en la pobreza de su gente. Nosotros pasamos una tarde en el albergue de la organización Honour Village Cambodia. Esta institución, dirigida por la Sra. Susan Wiggans, tiene un orfanato donde viven y estudia un gran numero de niños en situación de abandono. Hacen una gran labor.

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